Creación de un cuenco (II)

Una vez lo tenemos todo preparado, nos ponemos en marcha.

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Debemos ir redondeando la pieza, pero también hemos de ir pensando en la parte posterior, ya que debemos preparar cómo sujetar la pieza para proceder al vaciado del cuenco. Así que debemos redondear la base del cuenco preparando una extensión que podamos usar con el plato de garras.

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Como podemos observar, aparecen varias imperfecciones debido al secado de la madera, pero son poca cosa, y podemos arreglarlo sin problemas.

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Una vez hemos terminado la parte exterior, podemos darle la vuelta y comenzar el vaciado. Lo primero que hago es taladrar un agujero central, midiendo la profundidad que queremos darle al vaciado. Esto lo hago colocando un portabrocas en el punto de arrastre y siempre a poca velocidad (entre 100 y 250 rpm). Yo utilizo una broca de madera de 8mm.

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Una vez está hecho el agujero, ya se puede vaciar. Para esto, utilizo la nueva herramienta que adquirí en http://www.tornyfusta.com/ que consta de un raspador fino para vaciados que va estupendamente. Con una madera como esta vamos raspando sin problemas como si fuera mantequilla.

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En la próxima entrega,  veremos cómo va quedando (con cambios sobre la marcha)

Peonza

Al limpiar el taller, desapareció toda la madera almacenada y que estaba destinada a arder en la cocinilla económica. Pero esa leña, tan sólo ha sido trasladada y durante ese proceso, algunos trozos han sido inspeccionados y elevados a la categoría de “candidatos a rodar”. Precisamente el otro día vi un tarugo de madera de “carrasca”, que es como la llaman aquí. Era un trozo bastante cilíndrico, es decir, que pude encontrar los centros bastante bien y no daba impresión de tener nudos. Tan sólo unas ligeras rajas en los extremos, pero que no llegaban al centro, así que no había peligro de que se rompiera.
Resultó que al comenzar a desbastar la corteza, a poca velocidad, estaba bastante dañada, posiblemente por acción de los insectos, poruq salió un polvillo no demasiado normal. En efecto, al parar el torno se podían ver surcos sospechosos, como si fuera una superficie marciana.

Profundizando en la madera, sin embargo, desaparecieron y ese tarugo resultó ser una madera bastante buena de trabajar: dura, compacta y llena de matices. El centro del tarugo era más duro y oscuro aún.

El proceso inicial fue tornear al eje, para desbastar, pero una vez alcanzada una “uniformidad” en el cilindro, realicé una rebaja en uno de los extremos, para poder sujetar la madera al plato de garras “SuperNova” y poder tornear al aire.

Esto me permitió tornear la punta con mayor eficiencia.

Aquí se puede ver el resultado.

PeonzaDetalle de un nudo y las lneas

Se aprecia que las líneas no me han quedado demasiado bien, posiblemente porque las hice a poca velocidad.

 

Vamos a ver: se supone que esto es una peonza, pero para que lo sea realmente, tiene que rodar. Y para que ruede, las peonzas tienen una punta de metal, normalmente un clavo. Creo que esto voy a dejarlo en “réplica de peonza”, porque no quiero estropearla.